SEGUIMOS SIN PUENTE PEATONAL ELEVADO PARA ACCEDER A NUESTRO HOSPITAL Y CON EL ACTUAL ACCESO PEATONAL ABANDONADO A SU SUERTE.

Destacado

La vieja reivindicación de esta Plataforma para que nuestro Hospital de la Serranía disponga de un paso peatonal seguro que salve la circunvalación sigue durmiendo en un oscuro cajón de algún despacho del Ayuntamiento de Ronda.

La lucha por este paso peatonal seguro es larga:

¿Cómo está a día de hoy el interminable tema del puente peatonal?, pues igual que hace más de un año. Tras anunciarse en su día con gran satisfacción de todas las partes implicadas que, por fin, el proyecto estaba acabado y pendiente de su definitiva aprobación por la Consejería de Fomento, nos encontramos con la gran desilusión de que el proyecto no fue aprobado por la Consejería, pues la nueva infraestructura ocupaba la zona de servidumbre de la carretera y su construcción necesariamente debería realizarse en terrenos de propiedad privada. Así pues, era imprescindible llegar a un acuerdo con la propiedad de los terrenos o expropiar los mismos.

Tras constituirse el nuevo Gobierno municipal en el Ayuntamiento de Ronda, el pasado verano representantes de esta Plataforma mantuvieron una reunión con don Jesús Vázquez, concejal de Obras, durante la cual se le expuso la situación del paso peatonal. El señor Vázquez quedó en realizar las gestiones oportunas para intentar que el puente peatonal fuese una pronta realidad. Ha pasado ya casi un año y seguimos en las mismas. Al parecer la propiedad se niega a un acuerdo y el único camino es la expropiación. Llegados a este punto, pensamos que no hay la suficiente voluntad política para que el puente peatonal sea una realidad. Consideramos que el Ayuntamiento de Ronda dispone de mecanismos suficientes para conseguir un acuerdo con los propietarios de los terrenos, sin tener que llegar a la expropiación.

De la falta de voluntad política y de interés por el asunto, así como de fomentar una movilidad sostenible y saludable en nuestra ciudad, aquí tienen esta muestra:

La maleza inunda algunas zonas del camino por el que los peatones acceden al Hospital de la Serranía, y a la vez ofrece una imagen de abandono que contrasta esa aspiración de construir una “Ronda Capital”.

Como somos conocedores de la buena disposición de la alcaldesa de Ronda y de la consejera delegada de SOLIARSA (la empresa municipal de limpieza) para salir en los medios de comunicación anunciando cualquier tipo de obra o actuación del Gobierno municipal, desde aquí les pedimos que no pierdan esta oportunidad, así pues:

  • Señora Valle, consejera delegada de SOLIARSA, ¡dé las instrucciones necesarias para acondicionar el acceso peatonal provisional al Hospital de la Serranía!
  • Señora Fernández, alcaldesa de Ronda, ¡dé el impulso necesario que permita que el puente peatonal sea una pronta realidad!

¿A qué esperan?

Una promesa más incumplida en la Serranía: No hay fecha de apertura para el Centro Sociosanitario de la Serranía

RUEDA DE PRENSA ofrecida por la Plataforma el pasado 3 de junio de 2020.

Buenos días a todas y a todos. Muchas gracias por su presencia, y más en estos tiempos de coronavirus, y gracias también a sus respectivos medios de comunicación.

Antes de nada, queremos rendir un sentido homenaje a todas las víctimas que ha causado esta pandemia y a sus familiares, así como a los que sufren las consecuencias físicas, psicológicas o económicas de la misma y, por supuesto, a todas aquellos hombres y mujeres, sanitarios y no sanitarios, que están arriesgando su salud y sus vidas para atender, cuidar, proteger o simplemente hacer la vida más fácil a los demás, durante esta crisis.

El objeto de esta nueva comparecencia, en nombre de la Plataforma Ciudadana por el Nuevo Hospital de la Serranía y por una Sanidad Pública de Calidad, es comentar las declaraciones hechas por el Presidente de la Junta de Andalucía, el señor Moreno Bonilla, en Ronda, el pasado miércoles día 27 de mayo, sobre el Centro Hospitalario Público Sociosanitario de la Serranía, cuya construcción, aprovechando las infraestructuras del Viejo Hospital Comarcal, fue aprobada, recordemos, en febrero de 2018 por el Parlamento de Andalucía y casi un año y medio después, el 3 de julio de 2019, por el propio Gobierno Andaluz.

En esas declaraciones, el señor Moreno Bonilla vino a decir que estimaba que el Centro Sociosanitario (Hospital para Pacientes Crónicos, dijo él) será una realidad en esta Legislatura, pero sin concretar plazos ni fechas.

Esta afirmación ha caído como un jarro de agua fría en buena parte de la ciudadanía de Ronda y demás municipios de la Serranía, donde se esperaba con ilusión, tal y como se nos había prometido, la pronta puesta en marcha de este Centro, en el que se han depositado muchas esperanzas, tanto desde el punto de vista asistencial, como de poder dotar a la Comarca de un motor más de impulso económico y de empleo, especialmente en estos tiempos tan difíciles para muchas familias.

Las palabras poco concretas del Presidente de la Junta de Andalucía, no dejan de traslucir, en nuestra opinión, una promesa incumplida más, que no podemos entender, y mucho menos compartir. Recordemos que el día 3-7-2019, el Consejero de Salud, señor Aguirre, anunció con rotundidad que las obras del Centro Hospitalario Público Sociosanitario de la Serranía se iniciarían en septiembre de ese mismo año y que estarían acabadas a finales de 2019 o principios de 2020, lo cual le agradecimos sinceramente en su momento. Añadió, además, don Jesús Aguirre, que el Sociosanitario de la Serranía sería el punto de partida de una Red Pública Andaluzade este tipo de Centros, como también había aprobado previamente el Parlamento. Todo ello creó muchas expectativas en la población. Sin embargo, meses antes del inicio de la pandemia, ya veníamos denunciando públicamente, desde esta Plataforma Ciudadana, el escaso progreso de las actuaciones sobre el Viejo Hospital para su anunciada reconversión. También pusimos de manifiesto la reducción progresiva de los fondos de la partida inicial, anunciados por el Gobierno Andaluz para tal fin, que pasaron en pocos meses, en el año 2019, de los 500 000 € previstos para ser aprobados por el Consejo de Gobierno de agosto, a los 240 000 € anunciados por el propio Consejero en su visita a Benaoján en noviembre y, luego, a los 170 000 € referidos por el Delegado Territorial de Salud de Málaga, señor Bautista, en su visita a Ronda en diciembre; y tampoco había surgido todavía el coronavirus. Aunque es verdad que también anunció don Carlos Bautista, eso sí, que el costo total del proyecto estaba presupuestado en 800 000 €;

Y si estos retrasos e incumplimientos ya eran difíciles de entender antes de la pandemia dadas las necesidades sociosanitarias de la Comarca, menos aún se van a comprender, durante y después de la misma, cuando dichas necesidades están aumentado de forma preocupante. Y, así, somos muchas las personas en la Serranía que no entendemos:

  • Que poco después del anuncio del Consejero y de la Alcaldesa de Ronda sobre la puesta en marcha del Centro Sociosanitario, ya se empezaran a incumplir los plazos prometidos, pues, es evidente que, entre finales de 2019 y principios de 2020, no es sólo que no estuviesen finalizadas las obras, sino que apenas estaban comenzadas. Luego no parece cierto que la causa de la paralización de las mismas haya sido el coronavirus.
  • Que las partidas económicas iniciales, anunciadas para este proyecto antes de la crisis del COVI-19, se fueran reduciendo progresivamente.
  • Que durante la crisis se hayan habilitado y medicalizado recintos tales como residencias de tiempo libre, que no son en origen estructuras sanitarias, para aislar y atender a personas ancianas de la Comarca de la Serranía de Ronda afectadas por el coronavirus, en vez de dar un impulso definitivo y rápido al Centro Hospitalario Público Sociosanitario de la Serranía, que estamos convencidos de que habría sido el más adecuado para dicha función.
  • Que se esté anunciando también, en algunos medios de comunicación, la posibilidad de que la Junta de Andalucía invierta fondos públicos en la adaptación de instalaciones deportivas u hoteleras, entre otras, para poder convertirlas en centros medicalizados en caso de reactivarse en otoño la pandemia, y sin embargo no se hable de emplear parte de dichos fondos públicos en poner también a punto, sin más demora, la asimismo proyectada y aprobada Red Pública Andaluza de Centros Sociosanitarios, para que esté operativa en el próximo otoño.
  • Que con los daños sanitarios y económicos que está provocando la pandemia en nuestra Comarca, y estando ya aprobado este proyecto, que podría paliar en parte unos y otros, no haya una apuesta decidida por parte de todas las Administraciones implicadas para que el Sociosanitario de la Serranía sea una realidad en pocos meses, en este mismo año 2020, y si es para este otoño, mejor, incluyéndolo entre las obras públicas que se reiniciaron tras el confinamiento, hace ya algunas semanas.
  • Que teniendo en cuenta que todas las Autonomías van a contar próximamente con fondos europeos para emprender actuaciones públicas, especialmente sanitarias, no se esté proponiendo ya, por parte del gobierno Andaluz el destinar cuanto antes una parte de esos fondos a este fin.
  • Que el señor Moreno Bonilla haya pasado de puntillas sobre este asunto en sus declaraciones del pasado día 27, siendo uno de los proyectos más importantes para la Comarca, sin anunciar plazos concretos, ni de finalización de obras, ni de dotación humana y técnica, ni de puesta en funcionamiento definitiva del Centro Hospitalario Público Sociosanitario de la Serranía. La frase “…será una realidad en esta Legislatura”, igual puede hacer referencia al 2020 que a finales del 2022. Y no es lo mismo, dada la situación tras la pandemia.

Por todo ello, desde esta Plataforma ciudadana exigimos, en primer lugar al Gobierno Andaluz, pero también a las Diputaciones Provinciales de Málaga y Cádiz, al Ayuntamiento de Ronda y al Área de Gestión Sanitaria de la Serranía, que se coordinen y se impliquen decididamente, para que este Centro Público Sociosanitario, que tanto se precisa, esté operativo, no sólo en esta Legislatura, sino en este año. Y si hay voluntad política, podría ser una realidad a finales del próximo mes de septiembre, para no tener que lamentarlo.Si algo nos ha enseñado esta pandemia, que se ha cebado especialmente en las personas mayores y en los enfermos crónicos, es que se necesita, más que nunca, una Sanidad Pública potente y sin recortes, en la que los Centros Hospitalarios Públicos Sociosanitarios deben ser piezas imprescindibles.

Creemos, así mismo, que, a la espera de esa también prometida y aprobada Red Pública Andaluza de es tipo de Centros, el de la Serranía de Ronda debería acoger no solamente a usuarios de la Comarca, tanto de la parte de Málaga como de la de Cádiz, sino también a personas de otras comarcas próximas que lo precisen.

Por nuestra parte, desde esta Plataforma Ciudadana, pedimos el apoyo de toda la ciudadanía y de las instituciones de la Comarca para este proyecto, motivo por el que comparecemos hoy ante ustedes y, además, remitimos la semana pasada las declaraciones del señor Moreno Bonilla al Parlamento de Andalucía, donde el diputado por Adelante Andalucía, don Guzmán Ahumada hizo, el mismo día 28 de mayo, una pregunta por escrito al respecto, al Consejero de Salud, cuyo texto está a disposición de ustedes y cuya respuesta, cuando se produzca, también la haremos pública.

Muchas gracias.

Ronda, a 3 de junio de 2020.

Frente a la COVID-19: ¡Transparencia y Unidad! La vida lo primero.

La provincia de Granada y Málaga no han entrado en la fase 1, si lo ha hecho el resto de Andalucía.

La guerra de datos, de informaciones y desinformaciones, de mentiras y medias verdades, donde la verdad es la primera víctima, está servida. Esto no es nada nuevo, pero parece acrecentarse aún más en estos días.

Pensamos que para acallar a quienes hacen de la muerte su particular «coronanegocio», el político y el económico, hay que exigir que tanto la Junta de Andalucía, las Comunidades Autónomas, como el Ministerio de Sanidad, hagan público los datos aportados por las Comunidades y cada uno de los criterios y sus valoraciones realizadas por el Ministerio que han permitido que unas zonas pase la Fase 1 y las provincias de Granada y Málaga no. No creemos que ello sea muy difícil hacerlo.

La transparencia pone a cada uno en su sitio.

Nota: Nuestro reconocimiento a la profesión de enfermera en el Día Internacional de la Enfermería.

12 de mayo: Día Internacional de la Enfermería

La enfermería pilar fundamental de la atención sanitaria y del Sistema Nacional de Salud

El número de enfermeros en ejercicio en España –en relación a la población- vuelve a situar a nuestro país a la cola de Europa y muy por debajo de la media comunitaria de 8,2 enfermeros por cada 1.000 habitantes. Y es que según un estudio comparativo de los sistemas sanitarios en los países de la Unión Europea, publicado por el Ministerio de Sanidad, nuestro país cuenta con 5,2 enfermeros por cada 1.000 habitantes, muy lejos de los 15,4 enfermeros que tiene Dinamarca que encabeza la lista.

EL «CORONANEGOCIO» QUE SE AVECINA

Ciñéndonos a nuestro entorno más próximo, desde esta Plataforma Ciudadana esperamos de los responsables del Área de Gestión Sanitaria de la Serranía un compromiso decidido para que las listas de espera, tanto de consultas, como de pruebas diagnósticas, como de intervenciones quirúrgicas, sean incluso menores que antes de la crisis.

Hay quienes afirman que toda crisis puede convertirse en una oportunidad, y seguramente es verdad. Ojalá que tantas y tantas familias, que en estos días están sufriendo directamente las consecuencias físicas y/o económicas del coronavirus, encuentren pronto su oportunidad para superar el revés y salir adelante. Es lo que más deseamos.

Sin embargo, hay algunos casos, los menos, en los que la oportunidad para unos pocos puede suponer un perjuicio para muchos; y ahí, la cosa cambia.

Nos referimos al hecho de que la ciudadanía, en general, está siendo últimamente el objetivo propagandístico de las compañías privadas de asistencia sanitaria, a través de llamadas telefónicas indiscriminadas. Y, en los testimonios que hemos recogido, se advierte una estrategia común, muy antigua, que es la de desprestigiar a la competencia, para luego intentar vender sus propios productos. Así pues, suelen empezar la conversación augurando un obscuro futuro, a corto y medio plazo, a la Sanidad Pública, para seguidamente tratar de convencernos de sus soluciones mágicas, omitiendo, eso sí, sus propias vergüenzas.

Pero, lo peor de esto es que, si entre todos no lo remediamos, puede que, al menos en parte, acaben teniendo razón. Y es que, de entrada, suelen preguntar al potencial cliente su opinión sobre las listas de espera en el sistema sanitario público. Como por desgracia es frecuente que casi todos los usuarios expresemos alguna queja al respecto, inmediatamente después nos plantean la siguiente reflexión: “…pues imagínese la que le espera a usted, cuando todo esto acabe, con tantos retrasos como se habrán acumulado en las consultas”.

Ahora bien, analicemos con detenimiento la situación:

1º.- ¿Acaso las compañías sanitarias privadas no van a acumular listas de espera cuando remita esta crisis? Si así fuera, esa situación ideal sólo podría obedecer a dos razones: O bien apenas tienen clientes, o bien piensan mejorar la remuneración de sus profesionales, para reforzar a la carrera sus cuadros sanitarios, en cuyo caso, la siguiente pregunta obligada es con qué dinero piensan hacerlo.

2º.- Damos por descontado que no hay nada que objetar a que quien quiera, y pueda, monte su propio negocio sanitario, ya sea una consulta, una clínica o cualquier otra actividad privada relacionada con la salud; pero eso sí, nos oponemos, y mucho, a que esto se haga con dinero público.

3º.- Es preciso saber que, si algunas compañías privadas han conseguido ofrecer hasta ahora algunos servicios sanitarios con mayor diligencia que el sistema sanitario público, y con unas cuotas mensuales relativamente razonables, es, en muchos casos, porque han sido sostenidas con dinero público, o porque sólo han ofrecido a sus clientes aquellos servicios que generan un gasto menor. A modo de ejemplo diremos que una consulta médica privada puede resultar, en ocasiones, rentable económicamente, pero una UCI privada, cuyo costo por cama y día es elevadísimo, nunca será un negocio rentable, salvo que sólo atienda a personas muy adineradas.

La sanidad, globalmente considerada, es rentable en beneficios sociales, pero nunca en términos económicos. Esto ya pudo comprobarse en aquellas Autonomías más castigadas por la privatización sanitaria, como fueron la Madrileña, la Catalana y la Valenciana, donde varios hospitales de gestión privada hubieron de ser rescatados con ayudas públicas, alguno de ellos en más de una ocasión, y donde el gasto de los mismos superó al de los hospitales de gestión pública de su entorno.

También en Andalucía tenemos ejemplos que demuestran que, dejar por parte de los poderes públicos importantes áreas sanitarias a cargo de hospitales de gestión privada, ha sido muy costoso para el erario público y ha sometido, con frecuencia, a la Administración Autonómica a la disyuntiva de asumir esos costos más elevados o dejar temporalmente sin cobertura hospitalaria a amplios sectores de población, por lo que siempre se ha visto obligada a entrar por el aro.

4º.- Casi la única cosa buena que ha tenido la pandemia del coronavirus en España, es que ha puesto de manifiesto lo imprescindible que es contar en nuestro País con una Sanidad Pública potente, de calidad y sin recortes, con una cobertura universal, para que todos los ciudadanos nos sintamos protegidos en nuestra salud, sin discriminaciones de ningún tipo. Por el contrario, si permitimos que la Sanidad Pública sea mermada y suplantada en sus funciones por una sanidad en manos privadas, entendida como negocio, controlada muchas veces por empresas multinacionales o por fondos buitre radicados en paraísos fiscales, sólo verán cubiertas sus necesidades sanitarias aquellas personas que puedan pagarla, es decir, las más adineradas. El resto, tendrán que conformarse con una atención sanitaria precaria o nula, como ocurre en algunos países de los llamados desarrollados, donde es más fácil para los enfermos menos pudientes dejarse morir que asumir el costo del tratamiento.

5º.- Creemos, por tanto, que la principal conclusión que debemos extraer de la crisis que estamos sufriendo, es que tenemos que potenciar, de forma ineludible, los diversos sistemas sanitarios públicos que conviven en nuestro País, o sea, la Sanidad Pública Española en general. Ésta, junto con la Investigación Científica, especialmente en sus vertientes Biomédica y de producción de recursos tecnológicos para diagnósticos y tratamientos, deben ser consideradas como sectores estratégicos, no sometidos a recortes en función de los vaivenes políticos o económicos, y dotados adecuadamente tanto de recursos técnicos como humanos. A ver si de una vez por todas, el tan cacareado rescate de nuestros jóvenes cerebros, emigrados por necesidad a otros países, es por fin una realidad. Estamos seguros de que de todo esto ha tomado buena nota la mayor parte de la ciudadanía.

6º.- Así pues, la mejor manera de desmontar el principal argumento con que nos bombardea en estos días el “coronanegocio” de las compañías sanitarias privadas, es decir, el de las interminables listas de espera, que según ellos se avecinan tanto en Atención Primaria como en hospitales, es agilizar al máximo esas listas de espera, así como la accesibilidad a los diversos especialistas, a medida que vamos saliendo del confinamiento, para que se cumplan estrictamente, y sin hacer trampas, los Decretos que las regulan en las distintas Autonomías. Y, para conseguirlo, son imprescindibles todos esos profesionales con los que se ha reforzado en los últimos meses la Sanidad Pública, renovándoles sus contratos, en condiciones óptimas de salario y duración, y no enviándolos a casa, como si fuesen objetos de usar y tirar, tal y como han pretendido hacer algunos gobiernos autonómicos.

Nada generará más confianza entre los usuarios que comprobar que, tras tantas semanas de incertidumbre e incluso de sufrimiento por la crisis del coronavirus, su sistema público de salud sigue respondiendo y vuelven a ser atendidos de sus diversas patologías, sin demoras excesivas, tanto en sus hospitales como en sus centros de salud.

Pero para conseguir esto, tenemos que tomar consciencia, exigir y reclamar con fundamento e implicarnos todos los ciudadanos, porque defender y cuidar nuestra Sanidad Pública es cosa de todas y todos.

7º.- Por último, ciñéndonos a nuestro entorno más próximo, desde esta Plataforma Ciudadana esperamos de los responsables del Área de Gestión Sanitaria de la Serranía un compromiso decidido para que las listas de espera, tanto de consultas, como de pruebas diagnósticas, como de intervenciones quirúrgicas, sean incluso menores que antes de la crisis. Y, para ello, consideramos que es imprescindible:

a) Reforzar las plantillas de Enfermería y de Auxiliares de Enfermería, tanto en Atención Primaria como en el Hospital de la Serranía, sin escudarse en eufemismos para reducirlas, y aumentar, asimismo, el número de fisioterapeutas.

b) Completar sin más demora, e incluso incrementar, los cuadros médicos de aquellas especialidades que ya están deficitarias, o a punto de estarlo, previendo con antelación las sustituciones en aquellas con bajas anunciadas, bien por jubilación, reducción u otras causas. Creemos, por tanto, que hay que prestar especial atención a:

  • Hematología
  • Dermatología
  • Medicina Interna
  • Pediatría
  • Psiquiatría
  • Aparato Digestivo
  • Otorrinolaringología
  • Rehabilitación
  • Medicina Familiar y Comunitaria
  • Urgencias, etc.

c) Crear de una vez, el Centro de Día de Salud Mental, con su debida dotación.

d) Llevar a cabo ya, sin más excusas, las tareas de adecuación, dotación y puesta en marcha del Centro Hospitalario Público Sociosanitario de la Serranía, así como de la prometida Red Pública Andaluza de este tipo de Centros.

e) Ejercer un estricto control, por parte de la Administración Autonómica, de todas las Residencias de Mayores, públicas, privadas y concertadas, para asegurar que cumplen con los estándares de calidad exigibles legalmente, y reforzar en ellas la atención sanitaria.

Así, y no de otra manera, es como podremos evitar, por el bien de todos, el coronanegocio que se avecina. Porque todas aquellas deficiencias que desprestigian y debilitan la Sanidad Pública, potencian y dan argumentos a los que quieren hacer su agosto con nuestra salud.

PLATAFORMA CIUDADANA POR EL NUEVO HOSPITAL DE LA SERRANÍA Y POR UNA SANIDAD PÚBLICA DE CALIDAD

Habrá que pensar en el día «después» del COVID-19

22 de abril 2020: Estado de la pandemia COVID-19 en el Área Sanitaria Serranía

Tan solo tres pacientes en nuestro Hospital de la Serranía ingresados en el Servicio de Medicina Interna por COVID-19. Queda mucho camino por delante: las pruebas a trabajadores sanitarios expuestos tras usar mascarillas no adecuadas, estudio de pacientes aislados en domicilios, el estudio de seroprevalencia que determine el grado de exposición de la población a nivel de todo el territorio del estado español…

Tendrán que organizar cómo se va afrontar a los futuros casos de COVID-19. La creación de un «Arca de Noé» para atender a pacientes COVID-19, que ha demostrado su utilidad, no debe despreciarse para la Serranía y zonas limítrofes. Además, liberaría zonas de nuestro hospital para atender a las personas con patologías no COVID-19. Ahí está nuestro futuro Centro Sociosanitario que ya debería estar abierto. Tengan en cuenta que ahora mismo en nuestro Hospital de la Serranía los tres pacientes ingresados en Medicina Interna están ocupando una planta completa de unas 26 o 27 habitaciones, lo que significa que de mantenerse esta situación pandémica durante meses, que es lo previsible, podría provocar un déficit real de camas que obstaculizaría la asistencia a los pacientes no COVID-19 que requieran ingreso.

Suponemos que desde la Consejería de Salud y el Área Sanitaria Serranía ya tendrán más o menos planificado cómo se va a retomar la actividad asistencial para volver a la «normalidad» anterior a la pandemia. Pero ello no es suficiente, no nos podemos conformar, con la «normalidad» anterior que estaba plagada de deficiencias estructurales y cargada de enormes listas de espera.

Deberán comenzar por financiarla convenientemente, por dimensionar adecuadamente sus plantillas y por hacer contratos dignos a nuestros «héroes y heroínas».

Hace falta algo más que buenas palabras y palmaditas sobre las espaldas de los trabajadores de la Sanidad Pública, o anuncios a la ciudadanía de planes de choque cargados de cifras espectaculares que solo sirven para vender humo y engordar las cuentas bancarias de unos pocos a costa de nuestros bolsillos.

Nos queda mucho recorrido por delante. ¡Ánimos y adelante! #YoMeQuedoEnCasa

20 de abril 2020: Estado de la pandemia COVID-19 en el Área Sanitaria Serranía

Hemos comenzado la semana con la excelente noticia del descenso de pacientes ingresados con o sospecha COVID-19 en nuestro Hospital de la Serranía.

No obstante, seguimos llenos de incertidumbres por la circulación de mascarillas FFP2 no homologadas, con menor poder de filtración, y su sospechoso uso por trabajadores del Área Sanitaria.

También nos llena de zozobra la persistente sequía de equipos de protección individual, que es salvada parcialmente en nuestra Serranía por la menor presión asistencial, o los retrasos en la realización de test serológicos al personal sanitario y a personas aisladas por sospecha de contagio, a sus contactos…

Existen muchas explicaciones para todo ello, pero hay una que fue recientemente muy bien esclarecida por nuestro consejero de Salud: «estamos ante un mercado muy complicado… con una oferta con muy poca claridad…», aunque lo que no tenemos muy claro es que Andalucía sea «autodependiente», tal como aseveró nuestro consejero en la misma intervención (aconsejamos ver el vídeo).

Tanto los recortes sanitarios que sufrimos, que vienen de mucho antes de la llamada crisis del 2008, y que pretendían tapar con loas a la «mejor sanidad del mundo», como las carencias de material médico y de diagnóstico o la escasez cuando no ausencia de medios de protección personal que, por cierto, no son exclusivos de España, han sido revelados por la pandemia COVID-19.

Toda esta dramática y mortífera situación viene a demostrarnos la necesidad de:

  • Una Sanidad Pública y de Calidad bien financiada y blindada de injerencias e intereses privados muy alejados del interés general.
  • De una potente industria nacional del sector sanitario centrada en las personas y no en el puro y duro negocio.
  • De un fuerte sector de la investigación creador de verdadera riqueza y soberanía, que ha sufrido y sufre los recortes como ningún otro.

No podemos continuar con el sempiterno discurso del «que inventen ellos» o que lo fabriquen otros.

En lo relativo a la vida, a la salud y el bienestar de las personas, no se puede recortar, pero en paraísos fiscales, lujuriosos beneficios y fortunas u otras cosas por el estilo, desde luego que sí.

#YoMeQuedoEnCasa

Señor Aguirre, consejero de Salud, si Andalucía es «autodependiente»: ¡A qué espera para que no les falte material de protección a quienes nos cuidan!

En estos días hemos asistido a una nueva demostración de la locuacidad que caracteriza a nuestro nuestro consejero de Salud, don Jesús Aguirre, quién afirmó en su comparecencia ante la Diputación Permanente del Parlamento de Andalucía que Andalucía era «autodependiente», por el contexto en el que lo dijo suponemos que quiso decir autosuficiente para afrontar la pandemia (ver vídeo). Es el mismo consejero que anunció la apertura de nuestro centro sociosanitario para primeros de este 2020, o que este pasado febrero declaraba que ante la COVID-19 estaba «perfectamente articulada toda la estrategia… tenemos los sitios donde irían los aislamientos, el estocaje, mascarillas, guantes, todo preparado». Estábamos tan bien preparados que…

Cierto es que nadie, o casi nadie, pudo imaginar por aquél entonces que la pandemia de COVID-19 alcanzaría tales dimensiones que afortunadamente no ha alcanzado en Andalucía la magnitud de nuestra querida Madrid.

Siguiendo en su linea habitual de declaraciones y anuncios a bombo y platillo, nuestro Consejero ha dicho en sede parlamentaria que Andalucía es «autodependiente». Ahora solo hace falta que estas palabras se hagan realidad, porque la única realidad, y verdad, que ha existido hasta ahora, que tan bien conocen los trabajadores del sistema sanitario público de Andalucía y de otros servicios esenciales, es la de no haber contado con el material de protección suficiente y que se han visto obligados a utilizar los más insospechados medios fruto del ingenio de los propios trabajadores y de las aportaciones de una ciudadanía autoorganizada, entusiasta y solidaria. Para corroborarlo, ahí están las hemerotecas con denuncias e imágenes de profesionales ataviados con bolsas de basura y otros elementos para intentar protegerse del virus; o las dramáticas cifras de profesionales contagiados y fallecidos, entre los que destacan los de Atención Primaria, la gran olvidada.

Es nuestro deseo, esperanza y exigencia que las lamentables escenas apocalípticas vividas en estas semanas no vuelvan a repetirse, que sirvan de ejemplo palpable de la necesidad de una Sanidad Pública y de Calidad, fuerte y blindada frente a quienes están haciendo de la enfermedad puro y duro negocio, una Sanidad con gestión pública directa. Pero no olvidemos que para tener una Sanidad Pública con estas características, también es imprescindible disponer de un potente sector de investigación y de una industria nacional sanitaria con fuerte control y participación pública.

Porque no se puede dejar en manos del interés de unos pocos, con fábricas y capital a miles de kilómetros, la fabricación de material sanitario estratégico para nuestro país.

Don Jesús Aguirre ante la Diputación Permanente del Parlamento de Andalucía, 16-04-2020.

Estado de la Pandemia COVID-19 en la Serranía a 11 de abril 2020

No podemos aportar detalles por municipios porque no son aportados por la Junta de Andalucía.

Área de influencia del Hospital de la Serranía de Ronda

Fuente: http://www.juntadeandalucia.es/institutodeestadisticaycartografia/salud/COVID19.html

ALCALÁ DEL VALLE NO SE MERECE ESTO

CARTA ABIERTA, POR AGUSTÍN RUBIRA.

La razón de haberme decidido a publicar estas líneas es, ante todo, la de reivindicar la imagen de la Residencia para Mayores de Alcalá del Valle (Cádiz) y el buen hacer de sus trabajadores.

Una vez transcurridos, que no superados emocionalmente, los primeros días de desconcierto y de desinformación, y con las aguas ya más calmadas, aunque persista la angustia ante el futuro incierto respecto a la salud de algunos de nuestros familiares y amigos alcanzados por este infame virus, creo que es el momento de hacer un breve balance de lo hasta ahora sucedido en el triste episodio que paso a relatar.

Como tantos otros afectados, soy familiar muy cercano de una de las cuarenta y dos personas que residían, muchas de ellas desde hace años, en el Centro para Mayores “Dolores Ibarruri” de la pequeña localidad gaditana de Alcalá del Valle, ubicada en el corazón de la Comarca de la Serranía de Ronda.

Se trata de un enclave rural, cuyos habitantes trabajan fundamentalmente, o bien en los fértiles y productivos campos locales, o bien como temporeros agrícolas en otras zonas de España o de países próximos como Francia. Sus gentes son sencillas y entrañablemente abiertas y generosas. Detalles tales, como que casi todo el mundo te salude por la calle, o que te sientes a descansar en un banco público en un caluroso día y que una vecina de una casa próxima te ofrezca un vaso de agua sin conocerte, son pequeños ejemplos de una hospitalidad ancestral y auténtica, ya casi olvidada en nuestras ciudades. Pero ¡ojo!, que nadie confunda esa generosidad individual y colectiva de este pueblo, con servilismo. Los “alcalaínos”, que es el gentilicio cariñoso que ellos prefieren, son en general personas muy luchadoras, orgullosas de su pueblo y de su historia, y muy “echaos palante” a la hora de defender lo que creen justo.

Hace ya siete años que, por una serie de peripecias familiares, me vi en la tesitura de buscar una residencia en la Serranía de Ronda, donde pudiera recibir alojamiento y atención una persona de mi familia, muy querida, y con una discapacidad severa. Tras realizar una serie de gestiones por mí mismo y de escuchar las opiniones y consejos de otros, opté por la Residencia de Mayores “Dolores Ibarruri” de Alcalá del Valle. Allí me encontré con unas instalaciones sencillas, pero excelentes: habitaciones amplias y con mucha luz natural, todas exteriores, espléndido salón de estar, gimnasio, lavandería, varias aulas para talleres o reuniones, aseos impecables, comedor confortable y alegre, cocinas propias, etc. Todo ello, rodeado por un agradable patio exterior que, unido al paseo público que linda con uno de los laterales del edificio, brinda a los residentes amplias zonas de esparcimiento.

Sin embargo, lo que con el tiempo más me ha cautivado e impresionado de esta Residencia son las personas que en ella trabajan. Y no sólo porque es una plantilla de profesionales muy completa para tratarse de un Centro modesto, donde conjugan armoniosamente su labor auxiliares, enfermeras, personal de limpieza y de lavandería, cocineras, fisioterapeuta, psicóloga, terapeuta ocupacional, trabajadora social, etc, todo ello coordinado por una dirección eficaz. Es obligado, en este punto, mencionar también la meritoria tarea de aquellas personas, externas a la Residencia, que periódicamente prestan allí sus servicios, como podóloga, peluquera, etc. Pero lo más destacable es la dedicación y el excelente trato que este equipo humano dispensa a las personas mayores que tiene a su cargo. Siempre pendiente de sus necesidades, de todos los detalles, con una sonrisa, con una frase amable, incluso en los momentos de mayor presión asistencial. Yo he sido testigo, en múltiples ocasiones, de la preocupación de estos profesionales porque la comida de los ancianos sea apetecible y saludable, de que no pasen frío ni calor, de distraerlos con ingeniosas fiestas, ocurrentes celebraciones e, incluso, excursiones, que suponen un esfuerzo añadido.

Por desgracia, esta armoniosa convivencia entre cuidadores y residentes se quebró bruscamente, hace dos semanas, cuando conocimos la terrible noticia: una gran parte de unos y otros, estaban contagiados por el coronavirus. A partir de ese momento, y durante varios días, todo fue angustia y desconcierto. Los trabajadores directamente afectados fueron lógicamente apartados de sus tareas, al igual que sus contactos que eran todos los demás. Ante esta emergencia, el alcalde de la localidad puso el establecimiento en manos de la Junta de Andalucía, al tiempo que se aprestaba, junto con sus concejales, a atender personalmente a los ancianos allí acogidos, mientras llegaba un nuevo equipo de profesionales. Tras unos días de discrepancias y de declaraciones cruzadas entre ambas administraciones, y de incertidumbre para residentes y familiares, parece ser que por fin el lunes, día 23 de marzo, la Residencia ya disponía de una nueva plantilla de trabajadores y que contaba, incluso, con sistemas de oxigenoterapia. Por su parte, la Infantería de Marina había procedido previamente a la desinfección del edificio. La sorpresa fue cuando el martes, día 24 por la mañana, los familiares de los ancianos nos enteramos, por los vecinos de Alcalá del Valle y por los medios de comunicación, de que los residentes estaban siendo evacuados, pero nadie nos daba razón de adonde se los llevaban ni de donde había partido la orden de hacerlo. No fue hasta última hora de esa mañana, y tras de muchas llamadas y gestiones por nuestra parte, cuando conseguimos saber que los trasladaban a la Residencia de Tiempo Libre de la Línea de la Concepción. Nuestra angustia creció cuando, a renglón seguido, en algunos telediarios pudimos contemplar con estupor el desagradable recibimiento que unos pocos energúmenos, que no representan ni mucho menos al resto de sus conciudadanos, dispensaron a nuestros mayores.

Ahora, visto ya lo sucedido con la perspectiva de unos pocos días, que parecen lustros, no cuestiono si la decisión de trasladar a nuestros familiares fue acertada, ya que quiero creer que obedeció únicamente a un criterio estrictamente sanitario y que, por tanto, se consideró la mejor opción o, al menos, la menos mala. Sí me quejo, sin embargo, de la desinformación y cierto grado de improvisación que, desde el punto de vista de los familiares, envolvió aquella operación:

—¿Por qué nadie nos avisó en los días previos de una decisión tan importante?

—¿Por qué en la misma mañana del traslado ningún representante de la Administración andaluza contactó con nosotros para informarnos de dónde se llevaban a nuestros mayores?

—¿ Por qué el alcalde de La Línea, según parece desprenderse de sus propias declaraciones, tampoco fue advertido del traslado con antelación?

Tampoco parece que las instalaciones de la Residencia de Tiempo Libre de La Línea hubieran sido puestas a punto previamente. Al menos no del todo, ya que algunos residentes afirmaron haber pasado frío las primeras noches allí, durmiendo todos en una gran sala sin calefacción. Ningún responsable nos dio razón de primera mano a las familias, en esas horas iniciales, de la situación en que se encontraban los ancianos, no ya desde el punto de vista sanitario, sino ni siquiera en lo referente a sus condiciones de alojamiento, lo que avivó nuestra preocupación.

No fue hasta dos días después del traslado, cuando empezó a llegarnos información regular y diaria, por parte de los sanitarios que los atienden, sobre el estado clínico y anímico de nuestros familiares, así como de la situación en cuanto a su alojamiento, lo que agradecemos profundamente a esos profesionales, tanto médicas como enfermeros.

Quizá ya no es el momento de seguir ahondando en la herida. Ojalá que todo esto nos sirva a todos, Administración y ciudadanos, para aprender de los errores y extraer conclusiones positivas para el futuro en nuestros respectivos ámbitos de responsabilidad.

Por mi parte, lo que deseo, como ya expresé al inicio de este escrito, es resaltar que ni el municipio de Alcalá del Valle, ni su Residencia para Mayores, se merecen la imagen negativa que algunos han querido dar de ellos. Y lo que más ansío, es que tanto nuestros mayores, como los trabajadores de la Residencia, vuelvan pronto a ella y, lo más importante, ¡que vuelvan todos!

Quiero transmitir mi más sentido pésame a las familias de los que han fallecido, y más sin el consuelo de tener junto a ellos a sus seres queridos.

Quiero expresar mi gratitud a los alcaldes de Alcalá del Valle, Rafael Aguilera, y de La Línea de la Concepción, Juan Franco, a sus respectivas corporaciones municipales y a sus conciudadanos, por su comportamiento ejemplar en este triste episodio. También a los trabajadores del SAMU: psicólogos, médicas, enfermeros y auxiliares, que se han hecho cargo de nuestros familiares enfermos, arriesgando su propia salud. Quiero resaltar y agradecer, asimismo, la labor de los militares que trabajaron en la desinfección de las intalaciones y la de los conductores, y de las fuerzas de Seguridad, que llevaron y protegieron a nuestros mayores en este traslado.

Por último, quiero enviar un abrazo muy grande a todos los trabajadores de la plantilla de la Residencia para Mayores “Dolores Ibarruri” y al pueblo de Alcalá del Valle, deseando la pronta recuperación de contagiados y enfermos, para que juntos podamos celebrar, cuanto antes, la vuelta a la normalidad, porque ¡no se merecen esto!

Agustín Rubira.

Vista panorámica de Alcalá del Valle desde La Cuesta.